El pasado 1 de julio, Andrés Manuel López Obrador fue elegido presidente de los Estados Unidos Mexicanos con una votación histórica, del 53.11% de los electores. Su partido, el Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), obtuvo a nivel nacional 25.186.577 votos, lo que se traduce en un 44.49%. En la elección presidencial pasada de 2012, Morena ni siquiera existía. ¿Qué pasó entonces?

Este crecimiento se trata del más grande registrado en la historia electoral mexicana. La explicación a eso tiene un nombre: Andrés Manuel López Obrador. Hoy Morena se hizo con la presidencia, la mayoría de ambas cámaras y varias gubernaturas.

Orígenes y crecimiento

López Obrador fue candidato presidencial en 2006 y 2012. Antes de eso, fue jefe de gobierno de la Ciudad de México desde el 2000. A todas esas elecciones concurrió por el Partido de la Revolución Democrática, del que fue su fundador.

Morena fue creada el 2 de octubre de 2011 como una asociación civil, pero no fue tras la derrota de AMLO en las elecciones de 2012 que se transformó como partido, el 20 de noviembre de ese año. El primer congreso del partido designó al Consejo Nacional, que nombró a AMLO presidente de Morena. Él se separó del PRD tras su integración al Pacto por México, junto con el PAN y el PRI.

El nuevo partido comenzó a cosechar buenos resultados, ganando las elecciones en la Ciudad de México en 2015 y 2016. En las elecciones intermedias de 2015 quedó cuarto con el 8%. No fue hasta 2018 cuando, junto con el PT y el PES, Morena formó la coalición Juntos Haremos Historia, que llevó a AMLO a la presidencia.

Retos y porvenir

Para un partido nuevo sin mayor estructura nacional será complicado poder establecerse definitivamente, pero tendrá en la presidencia del país su mayor empuje. De la gestión de AMLO y de la propia Morena en el Congreso dependerá que su masivo apoyo popular no se pierda igual de rápido.