El nuevo presidente mexicano, Andrés Manuel López Obrador, ha suscitado con su victoria expectativas de cambio y justicia social. Sin embargo, muchos grupos sociales han manifestado su temor de que el gobierno de AMLO pueda representar una amenaza real a la democracia mexicana, que ven debilitada. La respuesta a esta interrogante dependerá de cada perspectiva sobre las instituciones mexicanas.

¿Por qué la victoria de AMLO podría atentar contra la democracia?

Principalmente, las dos derrotas electorales de López Obrador en 2006 y 2012, ante las que no reconoció ningún resultado electoral le restaron mucha credibilidad al hoy presidente electo. AMLO se juramentó como presidente legítimo en 2006, mientras que en 2012 desconoció el resultado a pesar de haber perdido por seis puntos porcentuales.

Además, su cercanía con el expresidente venezolano Hugo Chávez hace pensar que podría llevar a México a un régimen totalitario y autoritario, o a una crisis humanitaria sin precedentes, como la que vive Venezuela. AMLO, sin embargo, hizo una campaña muy enfocada en los problemas mexicanos y no en su impacto internacional.

En cambio, ¿por qué la democracia mexicana es sólida?

México puso fin en el año 2000 a 71 años de gobierno ininterrumpido del PRI. En 2012, sin contratiempos, volvió el PRI al poder, sin que eso significase una vuelta al pasado. Enrique Peña Nieto, de este partido, entregará el poder al primer presidente que no es del PAN ni del PRI.

La actuación de la democracia mexicana en los últimos 18 años se ha consolidado decisivamente, y parece complicado que un presidente pueda atentar contra ella. Sin embargo, la defensa de la democracia depende intrínsecamente del apoyo que le proporcione cada mexicano que esté interesado en mantenerla.

¿Temer o no?

El temor no es buen consejero, pero tampoco se sabe si AMLO lo será. De momento, apostar por el éxito del gobierno y esperar sus primeras medidas será lo que explique a los mexicanos qué rumbo tomará el gobierno de AMLO.