Las elecciones federales del 1 de julio representaron el punto más álgido en acontecimientos de la política mexicana en este sexenio. La histórica victoria por mayoría absoluta de Andrés Manuel López Obrador, con un movimiento nuevo y en contra de los partidos tradicionales marcó tendencia, también, en otros aspectos de la vida electoral mexicana.

Las personas se informan masivamente a través de las redes sociales, y muchas de ellas han fungido de motor para llevar información que decidió millones de votos. Aunque los medios tradicionales siguen siendo muy importantes, las redes sociales ya son imprescindibles en una el ambiente político. ¿Pero cuál es la mejor para seguir la actualidad política tras las pasadas elecciones?

Twitter

Por muchos periodistas, analistas políticos y ciudadanos en general, Twitter es la red social predilecta. Probablemente, lo conciso de los tuits permite que la información llegue rápidamente a millones de personas.

En 280 caracteres se puede escribir muy poca información, pero esta sirve de aliciente a la investigación. Además, ya es posible agrupar una serie de tuits en hilos. Twitter es dinámica y se actualiza cada segundo. Ahí están todos los medios de comunicación, además de instituciones y partidos políticos: Twitter se ha convertido en su principal megáfono.

Facebook

De carácter más reposado, Facebook permite leer análisis y noticias de mayor longitud y profundidad. Aunque la calidad de la información mejora si se sigue a medios responsables, esto va en contraposición a la inmediatez y a la cantidad de información que se puede transmitir.

En Facebook hacen presencia prácticamente los mismos usuarios políticos que en Twitter, pero sus actualizaciones son menos frecuentes, y por ende, menos dinámicas.

¿Cuál elegir?

Si lo que buscas es inmediatez y concisión, Twitter es tu mejor alternativa. Si, en cambio, quieres intentar comprender la realidad política mexicana con más calma, tratando asuntos específicos sin abarcar toda la materia, puede que Facebook sea mejor. En cualquier caso, ambas son grandes contribuyentes a la masificación informativa.