Primera vez que un candidato que no sea del PRI o del PAN llega a la presidencia de México. Primera vez que un candidato supera el 50% desde el fin de la hegemonía del PRI. Andrés Manuel López Obrador con su elección como presidente ha trastocado por completo el panorama político mexicano. A partir de ahora, comienza un sexenio único en la historia mexicana, cargado de dudas e ilusiones.

Pacificación del país

AMLO recibirá la presidencia de México con niveles de violencia que lejos de disminuir, han aumentado: 2017 fue el año con más homicidios de la historia del país, con casi 30 mil. Además, la presencia de grupos armados vinculados o no con el narcotráfico han traído como consecuencia la militarización del país.

Aunque AMLO no se ha mostrado en contra de la solución militarizada, se desconoce con exactitud qué planes puede seguir el gobierno venidero para lograr su relevo, o si en cambio, optará por mantenerlos de forma permanente. De igual forma, deberá determinarse si su impacto ha sido positivo en la reducción de la violencia.

Relación con Estados Unidos

Con Donald Trump en la Casa Blanca, la relación con Estados Unidos será siempre impredecible. Sin embargo, aunque con orígenes distintos, los liderazgos de Trump y López Obrador pueden resultar bastante compatibles en carácter, así como mantener buena sintonía generacional.

El gobierno mexicano mantendrá con toda probabilidad la negociación del NAFTA que ha adelantado Peña Nieto con Trump y seguirá contrario a cualquier concesión fronteriza con el gobierno estadounidense.

Dinámica parlamentaria

AMLO dependerá del Partido Encuentro Social y del PT para mantener su mayoría parlamentaria. Es probable que puedan verse concesiones en derechos sociales al PES a cambio de obtener su apoyo económico o político en determinados momentos. El papel de Morena como partido mayoritario sigue siendo una incógnita en el nuevo Congreso de la Unión.